Sencillo «Sigo intentando» (2002)

«Sigo intentando» es el primer sencillo extraído del álbum Soy yo (2002) de la cantante Marta Sánchez. Fue publicado en abril de 2002 en España por el sello Muxxic, perteneciente a la compañía discográfica Muxxic Records.

Tema: Sigo intentando

ISWC: T-041.743.002-4

Álbum: Soy yo (2002)

Discográfica: Muxxic

Publicación: 2002

Formato: CD

INFORMACIÓN GENERAL

Dentro de la trayectoria de Marta Sánchez, «Sigo intentando» marca un momento especialmente significativo por el contexto en el que aparece. A comienzos de los años 2000, la artista atravesaba una etapa de redefinición personal y artística, en la que buscaba dar un paso hacia un repertorio más maduro y comprometido.

En distintas entrevistas de la época, la propia Marta Sánchez explicaba este cambio con claridad: su intención era hacer un disco más serio, con grandes canciones y especialmente con baladas que le permitieran explorar plenamente sus capacidades vocales. En ese marco, «Sigo intentando» se convierte en una elección coherente como primer sencillo, al reflejar con precisión ese nuevo enfoque interpretativo.

La decisión, sin embargo, generó cierta sorpresa en el ámbito musical. Frente a la estrategia habitual de apostar por temas más inmediatos o de mayor impacto comercial, la canción proponía un tono introspectivo y contenido. Parte de la crítica interpretó este gesto como una declaración de intenciones, destacando el riesgo de presentar el álbum desde una perspectiva más íntima en un contexto dominado por fórmulas más directas.

La recepción fue, en general, muy positiva, valorándose especialmente la madurez interpretativa de la artista y su capacidad para sostener la emoción desde la contención. Se subrayó una evolución hacia una expresión más sobria y controlada, alejada de excesos y centrada en la intensidad emocional.

Con el tiempo, «Sigo intentando» se consolidó como una de las baladas más representativas de esta etapa, tanto por su recorrido en directo como por la conexión que estableció con el público. Más allá de su función como sencillo, la canción terminó definiendo el tono emocional del proyecto y el momento artístico que atravesaba la artista.

LETRA Y COMPOSICIÓN

«Sigo intentando» es un tema escrito y compuesto por Marta Sánchez, siendo además la primera vez que una canción con letra y música de la propia artista se lanzaba como primer sencillo de uno de sus álbumes. La producción estuvo a cargo de Juan Carlos Melián, mientras que los arreglos fueron realizados por Adrián Schinoff y el propio Juan Carlos Melián.

La letra de «Sigo intentando» narra una historia centrada en el proceso emocional que sigue a una ruptura amorosa, marcada por la dificultad de aceptar la pérdida y la necesidad de reconstruirse poco a poco. Desde los primeros versos, se percibe una herida íntima y silenciosa: el momento en que el amor se quiebra no se presenta de forma explosiva, sino como un “crujido en el alma”, una imagen sutil pero muy poderosa que transmite el inicio del vacío.

A lo largo de la canción, la protagonista se muestra atrapada en un estado de nostalgia persistente. Vive anclada en los recuerdos, incapaz de desprenderse completamente de lo vivido. No se trata solo de echar de menos a la otra persona, sino de sentir que con su partida también se ha ido una parte esencial de sí misma. Esta idea se refuerza cuando reconoce que no sabe cómo seguir adelante, como si hubiera perdido el rumbo tras la ruptura.

El estribillo condensa el núcleo emocional del tema: el intento constante de dejar atrás el pasado y, al mismo tiempo, la dificultad real de conseguirlo. Hay una tensión clara entre el deseo de olvidar y la imposibilidad de hacerlo. Expresiones como “sigo intentando” o “sigo escapando” reflejan un movimiento continuo, pero también un cierto estancamiento emocional, como si avanzar fuera un proceso lento y lleno de obstáculos.

En las estrofas, la rutina aparece como un espacio vacío, casi mecánico, donde la vida continúa pero sin sentido. La protagonista reconoce que ha llegado a convivir con su propio dolor, al punto de describirlo como un compañero habitual. Sin embargo, también surge una petición de ayuda —“ayúdame a olvidarte”— que introduce una dimensión más vulnerable y humana: no se trata de una superación autosuficiente, sino de un proceso en el que se necesita apoyo.

El puente de la canción añade un matiz de esperanza, aunque todavía frágil. La posibilidad de “escapar” de la soledad o de recuperar el valor para enfrentarse al pasado sugiere que el cambio es posible, aunque aún no esté plenamente al alcance. Es un momento de transición entre el dolor y la eventual recuperación.

En conjunto, «Sigo intentando» ofrece una visión honesta y progresiva del duelo amoroso. No idealiza la superación ni la presenta como algo inmediato, sino como un camino lleno de recaídas, dudas y pequeños avances. La canción habla, en última instancia, de resistencia emocional: de seguir adelante incluso cuando no se sabe exactamente cómo hacerlo, confiando en que, con el tiempo, volverá la fuerza necesaria para continuar.

En el plano musical, «Sigo intentando» se sitúa dentro de la balada pop de medio tiempo, siendo una pieza construida sobre una base muy cuidada de estudio, donde el peso expresivo recae en la voz, en la claridad armónica y en un tratamiento tímbrico pensado para sostener el dramatismo sin caer en la grandilocuencia.

Desde el punto de vista rítmico, la canción está organizada en compás de 4/4 y presenta un pulso regular. Tiene un tempo cercano a 129 bpm, aunque auditivamente la percepción no es la de una canción rápida, porque la subdivisión, el fraseo y la densidad del arreglo hacen que se experimente más bien como un medio tiempo amplio, de avance constante pero emocionalmente contenido. Esta diferencia entre tempo medido y tempo sentido es relevante: técnicamente hay movimiento, pero expresivamente domina la sensación de pausa interior, muy coherente con una letra que gira en torno al duelo amoroso y al esfuerzo por recomponerse.

La base rítmica se apoya en una batería de estudio muy controlada. Se perciben con claridad bombo, caja y trabajo de charles o hi-hat, probablemente combinados con tratamiento electrónico o con una producción muy pulida que reduce la aspereza de un set acústico tradicional. No estamos ante una percusión expansiva ni protagonista; su función es sostener el discurso y marcar una regularidad emocional, casi como si el pulso insistente representara el esfuerzo de seguir adelante. En algunos pasajes, esa base parece reforzada por capas de percusión programada o por sonidos de batería procesados, algo habitual en la balada pop de estudio.

El bajo desempeña un papel fundamental en la estabilidad del tema. Su línea no busca autonomía melódica, sino fijar la base armónica y dar cuerpo al acompañamiento. El timbre sugiere un bajo eléctrico muy comprimido o un bajo con tratamiento de estudio que lo acerca por momentos a una estética semisintética, aunque sin abandonar del todo la sensación orgánica. Su presencia es discreta pero constante, y precisamente ahí reside su eficacia: une la base rítmica con la progresión armónica sin llamar la atención sobre sí mismo.

En la zona media del espectro destacan claramente los teclados. El arreglo parece construido en buena medida sobre piano eléctrico o teclado de timbre redondeado, acompañado por pads de sintetizador que ensanchan el fondo armónico y aportan continuidad entre frases. Estos pads no generan una atmósfera misteriosa, como ocurría en producciones más orientadas al world pop, sino una sensación de amplitud emocional y de sostén afectivo. También se perciben apoyos de piano o de teclado con ataque más definido en ciertos momentos, sobre todo cuando la canción necesita subrayar cambios de sección o reforzar la entrada del estribillo.

Junto a ello, se adivinan guitarras de acompañamiento, probablemente guitarra acústica muy integrada en la mezcla y/o guitarra eléctrica limpia con un tratamiento discreto. No aparecen como elemento central, pero sí aportan textura y ayudan a articular el fondo armónico. Su función no es construir riffs memorables, sino reforzar la naturalidad del tema y equilibrar la presencia más pulida de los teclados.

Otro elemento importante del arreglo es el uso de cuerdas de estudio, muy posiblemente mediante sintetizadores orquestales o capas de teclado con timbre de cuerda. Estas cuerdas se perciben especialmente en las zonas de mayor intensidad emocional y cumplen una función claramente expresiva: no añaden complejidad contrapuntística, pero sí elevan la densidad del discurso y refuerzan el carácter elegíaco de la canción. Su aparición contribuye a que el estribillo tenga una mayor apertura emocional sin romper la unidad tímbrica del conjunto.

Desde el punto de vista armónico, la canción responde a una lógica tonal y funcional, con progresiones accesibles y claramente orientadas a la expresión sentimental. El análisis de alturas sugiere un centro tonal próximo a re mayor, aunque en este tipo de repertorio importa más la función expresiva que la discusión teórica cerrada sobre la tonalidad exacta. Lo decisivo es que la armonía transmite estabilidad, claridad y resolución, y evita cualquier giro que pudiera distraer del eje emocional de la obra. No es una canción que busque sorprender armónicamente, sino acompañar con eficacia el itinerario afectivo de la letra.

La melodía vocal es uno de los aspectos más logrados del tema. Está escrita con una lógica de balada clara: estrofas relativamente contenidas, con un fraseo que favorece la inteligibilidad del texto, y un estribillo que amplía la proyección de la voz y concentra la mayor carga emocional. No se apoya en grandes saltos interválicos ni en virtuosismo ornamental, sino en una línea melódica progresiva, muy cantable y bien construida para expresar fragilidad, cansancio y deseo de recuperación. La voz no necesita imponerse por fuerza, sino por intensidad expresiva.

La interpretación vocal resulta especialmente importante. Marta Sánchez canta aquí desde un registro emocional más vulnerable que afirmativo. La emisión se mantiene controlada, pero no distante: hay contención, sí, pero al servicio del desgarro interior. Esa combinación de dominio técnico y fragilidad expresiva es central para el efecto de la canción. En lugar de dramatizar en exceso, la interpretación transmite desgaste emocional, lo cual encaja muy bien con una letra en la que la protagonista no proclama una ruptura definitiva, sino que muestra un proceso todavía abierto, lleno de esfuerzo y de recaída interior.

Formalmente, la canción presenta una estructura muy clara de estrofas, estribillo, nueva estrofa, repetición del estribillo y puente, seguida de una reexposición final del material principal. Se trata de una arquitectura típica de la balada pop, pero bien resuelta. Las estrofas permiten desarrollar el relato del dolor y la rutina vacía; el estribillo condensa la idea central de insistencia emocional; y el puente introduce una leve apertura, casi una tentativa de esperanza, antes del regreso al núcleo temático. La forma, por tanto, no solo organiza la música: acompaña el recorrido psicológico del texto.

La producción del audio revela además una mezcla muy equilibrada. La voz ocupa con claridad el primer plano, mientras que los instrumentos se distribuyen en capas ordenadas, sin competir agresivamente entre sí. El uso de reverberación está presente, especialmente en la voz y en los fondos armónicos, pero de manera medida. No busca crear lejanía extrema, sino ampliar el espacio emocional de la canción. Esa decisión de mezcla es significativa: el tema necesita sonar íntimo, pero también lo bastante amplio como para convertir una experiencia personal de pérdida en una emoción compartible por el oyente.

Desde una perspectiva más académica, «Sigo intentando» puede entenderse como una pieza de balada pop de estudio construida sobre una base rítmica regular, una armonía funcional, una melodía vocal contenida y una instrumentación que combina batería, bajo, teclados, guitarras y cuerdas tratadas con sensibilidad pop. Su principal interés no reside en la innovación formal ni en la complejidad armónica, sino en la manera en que el arreglo, la interpretación y la mezcla colaboran para traducir en sonido una experiencia de duelo amoroso sostenido.

En conjunto, «Sigo intentando» destaca por su coherencia expresiva. Todo en la canción —el pulso regular, la armonía clara, los teclados envolventes, las cuerdas de refuerzo, la voz en primer plano y la producción contenida— está al servicio de una misma idea: representar musicalmente el esfuerzo de seguir adelante después de una pérdida. Precisamente por eso funciona tan bien como balada: no necesita excesos para conmover, porque encuentra su fuerza en el equilibrio entre sobriedad, claridad y emoción.

VIDEOCLIP

El videoclip de «Sigo intentando» fue dirigido por César Lucadamo y rodado en una casa burguesa privada del siglo XIX, situada en una zona residencial acomodada de Barcelona. Un inmueble deshabitado de estilo ecléctico burgués con influencias afrancesadas, característico de las viviendas de la alta sociedad barcelonesa de finales de esa época, con interiores ricos en molduras, carpinterías y detalles decorativos originales.

EDICIONES

El sencillo «Sigo intentando» fue lanzado en España y México, publicándose únicamente en edición promocional.

País: España

Publicación: 2002

Discográfica: Muxxic

Formato: CD Single

Edición: Promocional

Nº catálogo: 0225.2

Depósito legal: M-14.047-2002

NúmeroISCRTítuloAutor(es)Duración
1.ES6410204001«Sigo intentando»Marta Sánchez4:04
℗ & © 2002 Compañía discográfica Muxxic Records, S.A. Madrid (España).

País: México

Publicación: 2002

Discográfica: Muxxic

Formato: CD Single

Edición: Promocional

Nº catálogo: 310028

NúmeroISCRTítuloAutor(es)Duración
1.ES6410204001«Sigo intentando»Marta Sánchez3:59
℗ 2002 Compañía discográfica Muxxic Records, S.A. Madrid (España).
© 2002 Gran Vía Musical México, bajo licencia de Muxxic Records, S.A.

POSICIONAMIENTO Y LISTAS

En España, «Sigo intentando» debutó en la lista de Los 40 Principales durante la semana del 25 al 31 de mayo de 2002. En su séptima semana en la lista —del 6 al 13 de julio de 2002— logró ser nº 1, convirtiéndose en el segundo tema de la carrera en solitario de Marta Sánchez en alcanzar esta posición en la lista de Los 40 Principales.

LOS 40 PRINCIPALES (España)
Semanas en listaFechaPosición
Semana 125 al 31 de mayo 2002¿?
Semana 21 al 7 de junio 200210
Semana 38 al 14 de junio 20028
Semana 415 al 21 de junio 20028
Semana 522 al 28 de junio 20025
Semana 629 junio al 5 de julio de 20022
Semana 76 al 12 de julio 20021
Semana 813 al 19 de julio 200216

VERSIONES Y USO EN RECOPILATORIOS

La canción ha sido reutilizada en distintos lanzamientos posteriores de Marta Sánchez. Se incluyó en el álbum en directo En Directo: Gira 2005 desde La Coruña (2005) y ha formado parte de varios recopilatorios, como Lo mejor de Marta Sánchez (2004) y el doble álbum conmemorativo 40 Años 1985–2025 (2025).

VERSIONESÁlbum · Single · Maxi-SingleDuración
«Sigo intentando (Album Version)»ES6410204001Álbum Soy yo · Álbum Lo mejor de Marta Sánchez · Álbum 40 Años 1985–2025 · Single España · Single México3:59
«Sigo intentando (En Directo)»ES5700501184Álbum En Directo: Gira 2005 La Coruña4:19

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