Sencillo «Get it up» con Gang Religion (2013)

«Get it up» es un single independiente grabado en 2013, en el que la cantante Marta Sánchez colaboró junto a Gang Religion. Fue difundido inicialmente en formato audiovisual por el sello discográfico Team 33 Music, y publicado posteriormente el 21 de noviembre de 2025 en España por el sello Universal, perteneciente a la compañía discográfica Universal Music Group.

Tema: Get it up

ISWC: T-902.868.869-9

Álbum: 40 años: 1985-2025

Discográfica: Universal Music

Difusión inicial: 26 de noviembre de 2013

Publicación: 21 de noviembre de 2025

Formato: Edición Digital

INFORMACIÓN GENERAL

«Get it up» es un tema escrito y compuesto por John Fannon, con producción de Pablo Ochando y Daniel Terán. Su recuperación dentro del álbum recopilatorio 40 años: 1985-2025 (2025) permitió incorporar al catálogo de Marta una de las piezas más singulares de su etapa independiente: una colaboración electrónica de orientación internacional, cercana al dubstep-pop y a la bass music.

El origen de la canción se sitúa después de la salida de Marta Sánchez de Universal Music en 2012, tras quedar interrumpido el proyecto del álbum Mi cuerpo pide más. Al año siguiente, la artista inició un proceso de búsqueda de repertorio para su primer trabajo como artista independiente y grabó varias canciones bajo la producción de Tony Sánchez-Ohlsson, entre ellas «Amanecer», «Abrázame», «Piénsame (Thinking)» y «Elévate». Sin embargo, aquellas grabaciones no llegaron a publicarse en ese momento y quedaron archivadas. En ese contexto de transición y exploración sonora se sitúa su acercamiento a Gang Religion, un proyecto que le permitió probar un registro electrónico más experimental y alejado de su repertorio habitual.

Gang Religion era un proyecto de música electrónica liderado por Daniel Terán, entonces pareja de la cantante. Su presentación pública llegó precisamente con «Get it up», lanzado como primer single oficial del grupo y concebido como una actualización en clave dubstep de una canción anterior. La participación vocal de Marta Sánchez resultaba especialmente llamativa porque la situaba en un terreno poco frecuente dentro de su trayectoria: no el de la balada pop, el pop latino o la canción melódica adulta, sino el de una producción electrónica oscura, grave y orientada a un sonido más global.

La canción original, «Get It Up», pertenece al repertorio del grupo estadounidense New England y fue escrita por John Fannon, vocalista, guitarrista y principal compositor de la banda. El tema formó parte del álbum Walking Wild, publicado en 1981. New England era una formación de rock melódico y AOR surgida en Estados Unidos, aunque muy marcada por influencias británicas como The Beatles, Queen o Electric Light Orchestra. Esa aclaración es importante porque algunas referencias posteriores presentaron al grupo como británico, cuando en realidad su identidad estaba vinculada a la escena estadounidense, aunque su imaginario musical mirara claramente hacia el rock británico.

Antes de la versión de Gang Religion, «Get It Up» ya había tenido una segunda vida en España gracias a la versión techno de Sensity World, publicada en 1995. Aquella lectura dance convirtió la canción en un tema muy reconocible dentro del imaginario de la música de baile de los noventa. La revisión de Gang Religion no partía, por tanto, de una canción completamente desconocida para el público español, sino de un material que ya había circulado en distintas formas: primero como tema de rock melódico de New England y después como éxito dance en la escena española.

La versión con Marta Sánchez no reproduce ni el sonido rock original ni la lectura eurodance de los años noventa. Su planteamiento se sitúa en otro momento musical, marcado por la expansión internacional del dubstep-pop y de las producciones electrónicas con graves muy presentes. En lugar de apoyarse en una estructura de banda o en una base dance, la canción adopta una textura más oscura, programada y física, con una producción pensada para destacar el pulso, el peso del bajo y la tensión del arreglo.

La participación de Daniel Terán resulta clave para entender el contexto de esta grabación. Como líder de Gang Religion y coproductor de la versión, Terán conectó a Marta Sánchez con un universo sonoro distinto al que el público asociaba habitualmente con ella. No se trataba de una simple colaboración vocal, sino de una incursión en un proyecto paralelo con una estética propia, más cercana al club, al vídeo musical de impacto y a la electrónica internacional que al pop español convencional.

Pablo Ochando también ocupa un lugar relevante en la canción. Su presencia como productor de «Get it up» lo sitúa en una etapa temprana de la relación profesional que acabaría siendo importante en la carrera reciente de Marta Sánchez. En este caso, su trabajo no se orienta hacia la balada ni hacia la actualización de un repertorio pop clásico, sino hacia una producción electrónica de mayor densidad, donde la voz de Marta queda integrada en una arquitectura de bases programadas, graves y texturas de estudio.

Dentro del conjunto de canciones vinculadas a Gang Religion, «Get it up» funciona como la pieza de presentación del proyecto y como el punto de entrada más reconocible a esa colaboración. Mientras «Ready» y «Win or die» quedaron asociadas a una faceta más interna o menos visible de aquella etapa, «Get it up» tuvo una exposición mayor gracias a su lanzamiento como single, su videoclip y su presentación en directo. Por eso ocupa un lugar especial dentro de este bloque de grabaciones: no solo muestra una búsqueda sonora, sino también un intento de presentar públicamente a Marta en un registro electrónico distinto.

La canción también destaca por estar interpretada en inglés, algo que refuerza su vocación internacional. En lugar de adaptar el tema al castellano o acercarlo al lenguaje habitual de la cantante, la versión mantiene una dirección global, más cercana a la electrónica vocal que al pop nacional. Esa elección ayuda a explicar por qué la colaboración con Gang Religion se percibe como una rareza dentro de su discografía: Marta no aparece aquí como autora ni como intérprete de una balada, sino como vocalista dentro de un proyecto electrónico de identidad propia.

A diferencia de otras canciones recuperadas en 40 años: 1985-2025, «Get it up» no procede de un álbum fallido de orientación melódica ni de unas sesiones de estudio concebidas para un disco tradicional de Marta Sánchez. Su origen está en una colaboración puntual con un proyecto externo, marcada por la experimentación y por el deseo de probar una estética más contemporánea. Su inclusión en el recopilatorio tiene, por tanto, un valor documental: permite completar una etapa menos conocida de la trayectoria de la artista, vinculada a la electrónica y a una búsqueda sonora más arriesgada.

En conjunto, «Get it up» muestra a Marta Sánchez en una faceta distinta, más física, electrónica y experimental. La canción la aleja del territorio de la balada adulta, del pop latino y del sonido chill out de otros inéditos, y la sitúa en diálogo con una estética de club, bases graves y vocación internacional. Su recuperación en 40 años: 1985-2025 permite entender que la trayectoria de Marta no solo está formada por sus grandes éxitos y sus álbumes publicados, sino también por proyectos paralelos, pruebas de sonido y colaboraciones que revelan una voluntad de explorar territorios menos previsibles.

LETRA Y COMPOSICIÓN

La letra de «Get it up» narra una historia centrada en la ambición y la búsqueda de una sensación de libertad extrema. No plantea una historia amorosa convencional ni un relato con personajes definidos, sino una experiencia de ascenso: alguien se siente observado por el mundo, toma impulso y se imagina subiendo cada vez más alto, como si el deseo de avanzar no tuviera límite.

Desde los primeros versos, la canción sitúa a la protagonista en un estado de exposición y poder. “The whole world is looking at me now” —“todo el mundo me está mirando ahora”— sugiere una mirada pública, casi escénica, como si el personaje estuviera en el centro de atención y utilizara esa energía para elevarse. La imagen del globo aerostático, “air balloon”, refuerza esa idea de ascenso, pero también introduce un tono de fantasía: no se trata solo de subir físicamente, sino de superar cualquier límite impuesto.

Uno de los ejes del texto es la confianza en la propia capacidad. La repetición de ideas como “I know I can do it” —“sé que puedo hacerlo”— y “you know you can do it” —“sabes que puedes hacerlo”— convierte la canción en una especie de estímulo directo, casi una llamada a atreverse. La letra insiste en que se puede llegar más lejos y más alto que los demás, no desde una narración realista, sino desde una energía de afirmación personal. La subida funcionaación realista, sino desde una energía de afirmación personal. La subida funciona como metáfora de superación, deseo y expansión.

El estribillo refuerza esa sensación de impulso continuo. La idea de que “there’s no top” —“no hay cima” o “no hay techo”— plantea un movimiento sin límite, sin punto final. La canción no habla de alcanzar una meta concreta, sino de seguir subiendo. Esa ausencia de límite puede leerse como una imagen de libertad, pero también como una forma de exceso: cuanto más se asciende, más intensa se vuelve la experiencia. La letra juega con esa mezcla de euforia, vértigo y deseo de no detenerse.

También hay una dimensión sensorial muy marcada. La referencia a “it’s a lovely view” —“es una vista preciosa”—, a estar “hanging over the side” —“colgando del borde”— y a la sensación física del ascenso convierte la canción en una experiencia casi corporal. No se limita a decir que la protagonista se siente fuerte; muestra esa fuerza como una sensación de altura, velocidad y riesgo. La elevación aparece asociada al placer, a la adrenalina y a la ruptura con lo cotidiano.

El tramo en el que se menciona “streaking through the cosmos that divides heaven from hell” —“cruzando velozmente el cosmos que divide el cielo del infierno”— amplía el alcance simbólico de la letra. La subida deja de ser solo una imagen de éxito o libertad y adquiere una dimensión más extrema, casi sobrenatural. La protagonista parece atravesar un espacio entre dos mundos, como si el impulso de ir más allá la llevara a una zona donde se mezclan deseo, peligro y transformación.

La expresión “Get it up” funciona como consigna central. Puede traducirse, según el contexto de la canción, como “súbelo”, “elévalo” o “hazlo subir”. Más que una frase narrativa, actúa como una orden rítmica y emocional: subir, elevar la energía, empujar el cuerpo y la voluntad hacia arriba. Su repetición refuerza el carácter directo del tema y lo acerca a un lenguaje de pista, de estímulo físico y de celebración del movimiento.

En conjunto, «Get it up» es una canción sobre impulso, ascenso y liberación. Su letra construye una atmósfera de euforia y desafío, donde la protagonista se siente capaz de ir más lejos que nadie y de romper cualquier límite. No busca una profundidad narrativa compleja, sino una imagen potente y repetida: subir cada vez más, dejarse llevar por la sensación y vivir una experiencia de expansión total. Dentro de ese planteamiento, la canción funciona como una declaración de energía, confianza y deseo de alcanzar un estado más alto, tanto físico como emocional.

En el plano musical, «Get it up» se sitúa dentro del pop electrónico de orientación internacional, con rasgos cercanos al dubstep-pop y a la electrónica de club. No puede definirse como dubstep puro, ya que conserva una estructura vocal y pop claramente reconocible, pero sí trabaja con elementos compatibles con ese lenguaje: un tempo en torno a 143,5 bpm, una lectura rítmica a medio tiempo cercana a los 70 bpm, una base electrónica marcada, presencia relevante de graves y una producción oscura, brillante y de energía ascendente. Esa combinación sitúa la canción en un territorio más próximo al pop electrónico con influencia dubstep que al dance-pop convencional o a una pieza de club puramente house.

El análisis del archivo de audio muestra una frecuencia de muestreo de 44,1 kHz y una mezcla estéreo. La detección automática de tempo sitúa el pulso principal en 143,5 pulsaciones por minuto, pero el tempograma revela también valores destacados alrededor de 69,8 y 71,8 bpm. Esta doble lectura resulta especialmente importante para describir el tema: el acompañamiento trabaja con una subdivisión rápida, mientras que la sensación rítmica general puede percibirse de tempo sitúa el pulso principal en 143,5 pulsaciones por minuto, pero el tempograma revela también valores destacados alrededor de 69,8 y 71,8 bpm. Esta doble a medio tiempo, un rasgo habitual en muchas producciones de influencia dubstep.

La organización métrica es regular y compatible con un compás de 4/4. La canción no presenta cambios bruscos de tempo ni una arquitectura formal compleja; se apoya en una base constante, repetitiva y electrónica. Esa estabilidad permite que el tema funcione por acumulación: las frases vocales se repiten, el pulso se mantiene y la producción crea una sensación de avance continuo, coherente con una letra centrada en la elevación, la expansión y la idea de ir cada vez más alto.

Desde el punto de vista tonal, el análisis cromático apunta de forma bastante clara a un centro cercano a La menor, con presencia secundaria de Do mayor y Fa mayor. Esta lectura debe entenderse como una estimación obtenida a partir del audio, no como una afirmación de partitura. En cualquier caso, la canción se mueve dentro de un entorno tonal estable, de color menor, adecuado para una producción electrónica de carácter nocturno, tenso y algo sombrío. La armonía no busca una progresión compleja, sino sostener una atmósfera insistente y energética.

La separación armónico-percusiva muestra que aproximadamente el 67,1 % de la energía analizada pertenece al componente armónico, frente a un 32,9 % de energía percusiva. Este dato resulta significativo: aunque el tema tiene una base rítmica clara, no está construido únicamente sobre la percusión. El peso sonoro se reparte entre las voces, la línea grave, las capas electrónicas y los elementos armónicos sostenidos. La percusión impulsa la canción, pero no absorbe toda la mezcla.

En cuanto a la instrumentación, conviene ser especialmente preciso. A partir de una mezcla final no puede certificarse con absoluta seguridad si determinados sonidos proceden de instrumentos reales, sintetizadores, programación o muestras digitales. Lo que sí se identifica en el audio es una producción de base electrónica, con voz principal en inglés, capas vocales de refuerzo, una línea grave con función de bajo, percusión programada o tratada en estudio y acompañamiento armónico basado en sintetizadores, teclados o texturas electrónicas. También se perciben elementos de brillo en la zona aguda, propios de una mezcla orientada a la energía y al impacto.

La línea grave tiene un papel importante en la identidad del tema. No basta por sí sola para afirmar que la canción sea dubstep en sentido estricto, pero sí refuerza la lectura de una producción influida por ese lenguaje. El grave sostiene la tensión de la pieza y se integra con una base rítmica que puede sentirse a medio tiempo, lo que aproxima la canción al terreno del dubstep-pop: una forma de pop electrónico que adopta recursos de la electrónica más pesada sin abandonar la estructura vocal ni la lógica de canción.

No se aprecia un instrumento acústico solista claramente expuesto como eje de la canción. Si existen guitarras, pianos u otros timbres acústicos, aparecen integrados dentro de la producción y no pueden identificarse con certeza únicamente desde el audio final. Por ello, resulta más riguroso hablar de línea grave, programación rítmica, sintetizadores, capas vocales y texturas de estudio, antes que atribuir instrumentos concretos sin una ficha de créditos que lo confirme.

El perfil espectral confirma una mezcla brillante. La mediana del centroide espectral se sitúa en torno a 3.580 Hz, un valor alto en comparación con baladas o piezas downtempo más cálidas. Esto indica abundancia de información en la zona media-alta y aguda, coherente con una producción electrónica de carácter incisivo. El roll-off espectral también es elevado, con una mediana próxima a 7.500 Hz, lo que refuerza la impresión de brillo, presencia y energía en la mezcla.

La dinámica está bastante controlada, con un nivel sonoro sostenido y sin grandes contrastes entre secciones. Este tratamiento es habitual en producciones electrónicas de orientación internacional, donde se busca mantener la energía de forma continua. No hay una progresión dramática basada en silencios o grandes cambios de intensidad, sino una construcción más lineal, apoyada en la repetición del pulso, la insistencia vocal y la densidad del arreglo.

La voz funciona menos como vehículo narrativo tradicional y más como elemento integrado en la textura electrónica. La letra habla de subir, elevarse, superar límites y atravesar espacios casi cósmicos; la música traduce esa idea mediante un pulso constante, una tonalidad menor, una base grave y una producción que genera sensación de movimiento vertical. La repetición de “Get it up” actúa como consigna rítmica, más cercana al lenguaje de pista y de la electrónica vocal que al estribillo melódico convencional.

La colaboración con Gang Religion refuerza esa lectura electrónica e internacional del tema. Frente a otras canciones de Marta Sánchez centradas en la balada pop, el pop melódico adulto o el chill out, «Get it up» se mueve en un territorio más experimental dentro de su catálogo: una pieza en inglés, de sonido electrónico, con energía de club y una construcción más basada en atmósfera, repetición y tensión sonora que en desarrollo melódico tradicional.

En conjunto, «Get it up» puede definirse como una canción de pop electrónico con orientación dubstep-pop, base programada, línea grave prominente, capas de sintetizador, voces tratadas y una mezcla brillante de pulso constante. Su interés musical no reside en la complejidad armónica ni en una instrumentación acústica reconocible, sino en la creación de una atmósfera de energía, ascenso y tensión electrónica. Dentro del repertorio de Marta Sánchez, representa una incursión singular en un sonido más internacional, nocturno y cercano a la electrónica de club, con rasgos de dubstep-pop que la alejan tanto de la balada como del pop latino o del chill out de otras grabaciones inéditas.

VIDEOCLIP

La difusión inicial del sencillo «Get it up» tuvo un carácter principalmente audiovisual. Aunque el tema fue presentado como primer single oficial de Gang Religion y se anunció entonces una futura disponibilidad en iTunes, no llegó a publicarse en plataformas digitales como lanzamiento comercial en aquel momento. Su primera circulación pública se produjo sobre todo a través del videoclip oficial, estrenado en YouTube el 26 de noviembre de 2013 y vinculado al sello Team 33 Music.

El vídeo, rodado en Ibiza, fue dirigido por Pedro Lazaga, profesional muy relacionado con el ámbito audiovisual y ayudante de dirección habitual de Pedro Almodóvar, además de uno de los realizadores de vídeos musicales más destacados del país, con trabajos para artistas como Rosario Flores, Pastora Soler y la propia Marta Sánchez.

Esta forma de presentación reforzó la identidad visual del proyecto: más que un lanzamiento discográfico convencional, «Get it up» se dio a conocer como una pieza de impacto audiovisual, asociada a una estética electrónica, nocturna y de proyección internacional.

VERSIONES Y USO EN RECOPILATORIOS

La canción fue recuperada e incluida en el álbum conmemorativo 40 Años 1985–2025 (2025), en su edición digital, integrándose así de forma posterior dentro de un álbum de la artista.

VERSIONESISRCÁlbum · Single · Maxi-SingleDuración
«Get it up» con Gang ReligionESUM72501304Álbum 40 Años 1985–20254:19

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