«Nostalgias» es un tema inédito grabado en 2010 por la cantante española Marta Sánchez e interpretado durante su participación en el especial navideño Marta Sánchez de par en par. La actuación se emitió en TVE 1 el 27 de diciembre de 2010, dentro del programa dedicado a celebrar sus 25 años de trayectoria musical.

Tema: Nostalgias
ISWC: T-924.612.208-7
Álbum: non-album single
Tipo de grabación: En estudio
Canal de televisión: Televisión Española (TVE 1)
Programa de televisión: Especial Marta Sánchez, de par en par
Fecha de emisión: 27 de diciembre de 2010
Publicación: Tema inédito no publicado hasta la fecha
INFORMACIÓN GENERAL
El 27 de diciembre de 2010, Marta Sánchez protagonizó el especial navideño Marta Sánchez de par en par, emitido por La 1 de Televisión Española para celebrar sus 25 años de trayectoria musical. Durante el programa, la cantante interpretó «Nostalgias», una versión del célebre tango argentino compuesto en los años treinta. La actuación permitió escucharla en un género alejado del pop que había caracterizado su carrera. Esta versión quedó fuera de su discografía comercial y pasó a formar parte de su repertorio inédito y no publicado.
«Nostalgias» fue compuesto por el pianista argentino Juan Carlos Cobián, autor de la música, y el poeta y letrista Enrique Cadícamo. La obra surgió entre 1935 y 1936, cuando Cobián preparó una composición destinada a una producción teatral relacionada con la figura de Carlos Gardel. La propuesta fue rechazada por el empresario responsable del espectáculo, pero el músico decidió conservarla. Cadícamo escribió posteriormente una letra sobre el sufrimiento de un amor perdido, el deseo de olvidar y la imposibilidad de escapar de los recuerdos. La canción encontró finalmente su lugar en los escenarios porteños y terminó convirtiéndose en uno de los tangos más interpretados de su época.
El estreno de «Nostalgias» se atribuye al cantante argentino Antonio Rodríguez Lesende, que lo interpretó en 1936 durante las actuaciones de la orquesta vinculada a Cobián en un local nocturno de la calle Florida, en Buenos Aires. Poco después, Charlo, una de las voces más populares del tango de aquellos años, incorporó la composición a su repertorio y la difundió a través de Radio Belgrano. Su interpretación contribuyó a extender la popularidad del tema antes de la publicación de sus primeras grabaciones comerciales. El 14 de octubre de 1936, Charlo registró una versión con acompañamiento de guitarras que figura entre los primeros testimonios discográficos conocidos de la canción.
Durante las semanas siguientes, distintas orquestas y cantantes argentinos grabaron sus propias versiones. El 23 de octubre de 1936, Miguel Caló registró el tango con la voz de Alberto Morel para el sello Odeon, que lo publicó en un disco de 78 revoluciones por minuto con la referencia 8360. También aparecieron interpretaciones de Francisco Lomuto, con Jorge Omar como cantante, y de Hugo del Carril, que lo grabó el 4 de noviembre de aquel año. Como era habitual en la industria discográfica de la época, estas primeras ediciones se comercializaron en discos de una o dos canciones, por lo que «Nostalgias» no perteneció originalmente a un álbum de larga duración. Posteriormente, aquellas grabaciones fueron recuperadas en recopilaciones dedicadas a los grandes intérpretes del tango argentino.
La canción mantuvo su popularidad durante las décadas siguientes gracias a artistas como Libertad Lamarque, Edmundo Rivero, María de la Fuente y Rosanna Falasca, además de las interpretaciones instrumentales de músicos como Lucio Demare y Astor Piazzolla. Su letra desarrolla algunos de los temas más característicos del tango: el desengaño amoroso, la soledad, el paso del tiempo y la búsqueda de consuelo ante una pérdida sentimental. La protagonista intenta ahogar en el alcohol el recuerdo de una relación terminada, mientras revive los momentos compartidos y se resiste a aceptar la ausencia de la persona amada. En su versión, Marta Sánchez adaptó al femenino determinadas expresiones del texto original, como «sentirme abandonada», trasladando el relato a la perspectiva de una mujer.
Marta incorporó «Nostalgias» a su repertorio durante la preparación de la gira 25 Aniversario, con la que celebró sus veinticinco años sobre los escenarios. El espectáculo comenzó el 23 de junio de 2010 en Mieres (Asturias) y se prolongó hasta septiembre de 2011, combinando sus grandes éxitos con versiones de canciones ajenas a su discografía. Bajo la dirección musical de Jorge Villaescusa Faugeras, la gira ofrecía diferentes tratamientos de sus temas, desde arreglos inspirados en la música de los años cincuenta hasta interpretaciones de carácter más íntimo.
Para la versión de «Nostalgias», Marta eligió un formato de piano y voz, con Villaescusa como único acompañante instrumental. El piano sostenía la melodía y la armonía, mientras la cantante asumía todo el protagonismo vocal, sin recurrir a los arreglos orquestales habituales del tango. Esta instrumentación reducida permitía prestar mayor atención a los matices de su interpretación y al contenido de una letra marcada por la tristeza y la añoranza. La canción adquiría así un carácter cercano y personal, apoyado en la relación entre la voz de Marta y el acompañamiento pianístico.
La gala Marta Sánchez de par en par formó parte de la programación navideña de Televisión Española y estuvo relacionada con la publicación del álbum De par en par, editado en noviembre de 2010 con motivo del aniversario artístico de la cantante. El especial, dirigido por Juan Luis Iborra y Ana Mazuecos y presentado por Pilar García Muñiz, reunió a varios de los artistas que habían colaborado en el disco, entre ellos Sergio Dalma, Vega, Luis Fonsi, Emilia De Poret, José Mercé, Nena Daconte y Carlos Jean. La interpretación de «Nostalgias» permitió incorporar al programa una muestra del repertorio que Marta estaba presentando en sus conciertos, más allá de las canciones incluidas en el álbum.
Su relación con el tango continuó después de la gira de aniversario. En 2018 volvió a interpretarlo en Piano y voz, un espectáculo de formato reducido centrado en su faceta vocal y en el acompañamiento pianístico. Posteriormente, «Nostalgias» también formó parte de su gira A solas con Marta, desarrollada entre 2020 y 2022. La permanencia de la canción en estas propuestas permitió que aquella primera incursión en el tango argentino se consolidara como una de las versiones que Marta recuperaba en sus actuaciones más íntimas.
LETRA Y COMPOSICIÓN
La letra de «Nostalgias» narra una historia centrada en el sufrimiento provocado por un amor perdido y en los intentos desesperados de olvidar a una persona que continúa ocupando los pensamientos de quien la amó. La protagonista busca refugio en el alcohol y en nuevas relaciones sentimentales para escapar de los recuerdos de una historia que ha terminado, pero descubre que ninguna de esas distracciones consigue aliviar su tristeza. El deseo de olvidar convive con la necesidad de recuperar la intimidad compartida, mientras que el orgullo le impide buscar a quien la abandonó. La canción presenta así el conflicto de una persona que comprende que debe seguir adelante, aunque todavía no consigue desprenderse de los sentimientos que la mantienen vinculada al pasado.
El comienzo expresa directamente ese propósito: «Quiero emborrachar mi corazón». La protagonista no habla simplemente de beber para distraerse, sino que utiliza la embriaguez como una imagen de su deseo de adormecer los sentimientos. El corazón aparece como aquello que necesita apagar para dejar de sufrir. La expresión «un loco amor» describe una pasión que ha perdido su carácter placentero y se ha convertido en una fuente de dolor. Cuando reconoce «Qué más que amor, es un sufrir», establece una diferencia entre el afecto que todavía siente y las consecuencias que ese sentimiento tiene sobre su vida. El amor continúa presente, pero ya no le proporciona felicidad.
La intención de olvidar adquiere un sentido más concreto cuando explica que ha venido «a borrar antiguos besos en los besos de otras bocas». La imagen presenta la búsqueda de nuevos encuentros amorosos como un intento de sustituir los recuerdos de la relación terminada. Sin embargo, la propia formulación revela una contradicción: para borrar aquellos besos necesita recordarlos y compararlos con los nuevos. La protagonista intenta encontrar en otras personas el alivio que no consigue por sí misma, pero sus palabras dejan entrever que esos encuentros no responden a un nuevo enamoramiento, sino al deseo de escapar de una ausencia que todavía le duele.
La pregunta «Si su amor fue flor de un día» introduce una reflexión sobre la duración de aquella relación. La imagen de la flor sugiere algo hermoso, pero también frágil y pasajero, que desaparece poco después de haber florecido. La protagonista reconoce que pudo tratarse de un amor breve y, precisamente por eso, no comprende por qué continúa sufriendo tanto. La expresión «esa cruel preocupación» muestra su desconcierto ante unos sentimientos que persisten pese al tiempo transcurrido. La intensidad del dolor no parece corresponderse con la duración de la historia, pero la letra deja claro que una experiencia breve también puede provocar una pérdida difícil de superar.
La primera estrofa termina con la intención de levantar la copa por ambos, como si el brindis pudiera servir para cerrar definitivamente aquella etapa. Sin embargo, «Para olvidar mi obstinación y más la vuelvo a recordar» revela el fracaso del intento. Cuanto más se esfuerza por apartar a esa persona de sus pensamientos, con mayor intensidad regresa su recuerdo. La palabra «obstinación» introduce además una forma de autocrítica: la protagonista reconoce que insiste en mantener vivo un sentimiento que le causa sufrimiento, aunque no encuentra la manera de abandonarlo.
El estribillo comienza con la palabra que da título a la canción: «Nostalgia». A continuación, la protagonista recuerda detalles concretos de la intimidad compartida, como la risa de su antigua pareja y el calor de su respiración junto a su boca. Estas imágenes recuperan sensaciones auditivas y físicas que permanecen en su memoria. No echa de menos únicamente la relación como una idea abstracta, sino también los gestos y las experiencias que formaban parte de ella. La comparación de la respiración con el fuego expresa la intensidad de una cercanía corporal que todavía recuerda con emoción. La nostalgia nace precisamente de esa capacidad de revivir momentos que ya no puede recuperar.
La palabra «Angustia» introduce una emoción distinta, relacionada con la soledad presente y con el temor a ser sustituida. «Y pensar que otra a su lado […] le hablará de amor» muestra cómo la protagonista imagina a su antigua pareja compartiendo con otra persona la intimidad que antes les pertenecía. La posibilidad de que alguien ocupe su lugar intensifica la sensación de abandono y añade celos al dolor de la separación. Frente a los recuerdos del pasado, que todavía conservan cierta belleza, esta imagen del futuro resulta especialmente dolorosa porque la obliga a reconocer que la vida de quien ama puede continuar sin ella.
El conflicto entre el deseo de recuperar la relación y la necesidad de conservar la dignidad aparece cuando se dirige a un «Hermano», una figura cercana a la que confía su sufrimiento. «Yo no quiero rebajarme, ni pedirle, ni llorarle» expresa su negativa a suplicar el regreso de la persona amada. Aunque se siente profundamente herida, no está dispuesta a mostrar una dependencia que interpreta como una humillación. La afirmación «Ni decirle que no puedo más vivir» establece el límite que intenta mantener: puede reconocer su dolor ante alguien de confianza, pero no quiere utilizarlo para reclamar el afecto de quien se marchó. El orgullo aparece así como una forma de protegerse, aunque no consiga aliviar su tristeza.
La imagen final del estribillo introduce una reflexión sobre el paso del tiempo. «Desde mi triste soledad veré caer las rosas muertas de mi juventud» relaciona la pérdida amorosa con la conciencia de una etapa de la vida que desaparece. Las rosas, tradicionalmente asociadas a la belleza y al amor, aparecen marchitas y caídas, como representación de las ilusiones que ya no pueden recuperarse. La protagonista contempla su juventud desde una soledad que parece prolongarse hacia el futuro. La imagen amplía el alcance del sufrimiento: ya no lamenta únicamente la ausencia de una persona, sino también la sensación de haber perdido parte de sus mejores años.
La segunda estrofa introduce un elemento especialmente relacionado con el género musical al que pertenece la composición: «Gime, bandoneón, tu tango gris». La protagonista se dirige directamente al instrumento, atribuyéndole una voz capaz de expresar dolor. El verbo «gime» convierte su sonido en una lamentación, mientras que el color gris refuerza el ambiente de tristeza. Cuando añade «Quizás a ti te hiera igual algún amor sentimental», imagina que el propio bandoneón también ha sufrido una decepción amorosa. El instrumento deja de ser un simple acompañamiento musical y se convierte en un interlocutor simbólico que parece comprender sus sentimientos.
La expresión «Llora mi alma de fantoche» introduce una imagen de desamparo y fragilidad. El término «fantoche», asociado a un muñeco o figura manejada por otros, puede sugerir que la protagonista se siente ridícula o privada de control ante la fuerza de sus emociones. Esa sensación se desarrolla en los versos siguientes, donde aparece «sola y triste en esta noche», rodeada por una oscuridad que la letra intensifica al describirla como una «noche negra y sin estrellas». La ausencia de luz acompaña su estado de ánimo y presenta un escenario en el que no encuentra consuelo ni una salida clara a su sufrimiento.
El alcohol reaparece al final de la segunda estrofa como la solución a la que vuelve a recurrir. «Si las copas traen consuelo» expresa una esperanza condicionada, porque la protagonista ni siquiera parece segura de que beber pueda ayudarla. Su intención de ahogar el desvelo recupera la imagen inicial de emborrachar el corazón, cerrando un recorrido en el que nada ha conseguido cambiar realmente su situación. La propuesta de brindar «por los fracasos del amor» añade un matiz de amargura: aquello que habitualmente se celebra con una copa se convierte ahora en el reconocimiento de una derrota sentimental. El brindis no anuncia una recuperación, sino una manera resignada de convivir con el dolor.
Cuando regresa el estribillo, los recuerdos de la risa, los besos y la respiración de la persona ausente adquieren un significado todavía más triste. Después de contemplar su soledad, dirigirse al bandoneón y buscar consuelo en el alcohol, la protagonista vuelve exactamente a los sentimientos de los que intentaba escapar. La repetición de «Nostalgia» y «Angustia» muestra que ambas emociones continúan dominando sus pensamientos. Tampoco desaparece su negativa a suplicar el regreso de quien la abandonó, por lo que el conflicto permanece abierto entre el deseo de recuperar aquel amor y la decisión de no humillarse para conseguirlo.
«Nostalgias» concluye sin ofrecer una reconciliación ni una superación del desengaño. La protagonista permanece atrapada entre unos recuerdos que todavía despiertan deseo y una realidad marcada por la ausencia. El alcohol, los encuentros con otras personas y la música aparecen como posibles refugios, pero ninguno consigue borrar lo vivido. La imagen de las rosas muertas de su juventud deja una sensación de pérdida que va más allá de una relación sentimental concreta. Desde el intento inicial de emborrachar el corazón hasta el último recuerdo de la persona amada, la canción describe la dificultad de olvidar cuando el amor ha terminado para uno de sus protagonistas, pero continúa vivo en los sentimientos del otro.
En el plano musical, «Nostalgias» se sitúa dentro del tango canción, aunque Marta Sánchez lo presenta aquí en una lectura muy desnuda, íntima y libre, que prescinde deliberadamente de la sonoridad de una orquesta típica —bandoneón, cuerdas o contrabajo— y concentra todo el discurso en el diálogo entre la voz y el piano.
El tempo requiere una lectura cuidadosa. Se identifica una periodicidad global próxima a 123,05 bpm, pero en una interpretación de este tipo esa cifra no debe entenderse como un tempo metronómico constante. El seguimiento local oscila aproximadamente entre 92 y 144 bpm, reflejo del abundante rubato, de los retardos cadenciales y de la libertad con la que piano y voz aceleran o ensanchan determinadas frases. Si la pulsación detectada se interpreta a media velocidad, aparece un pulso amplio de alrededor de 61,5 bpm, mucho más representativo de la sensación lenta y sostenida de esta versión.
La métrica conserva el carácter binario propio del tango. Puede escucharse organizando las frases en compases cuaternarios, aunque conviene recordar que el repertorio tanguero admite históricamente tanto escrituras en 2/4 como en 4/4 dependiendo del arreglo.
El análisis tonal realizado sobre la componente armónica ofrece un resultado especialmente consistente en La menor. La mayor aparece como segunda correlación, pero no desplaza el predominio del modo menor. El resultado encaja con el carácter sombrío y nostálgico de la interpretación. El estudio por secciones confirma que La menor permanece como centro tonal principal durante casi toda la actuación, aunque aparecen regiones estrechamente relacionadas. Hay fragmentos en los que adquiere mayor peso Re menor, mientras que en otros aparecen colores vinculados a Mi —la dominante— y, en la parte avanzada del tema, a Fa y Do.
Instrumentalmente, la versión es extremadamente austera. El único instrumento de acompañamiento identificable es el piano, acreditado a Jorge Villaescusa. No se escucha una batería, bajo independiente, guitarra, sección de cuerdas ni bandoneón. Este último punto resulta particularmente significativo porque el propio texto de Cadícamo contiene la conocida referencia «Gime, bandoneón, tu tango gris», pero en esta versión es precisamente el piano el que absorbe las funciones que tradicionalmente podrían estar distribuidas entre distintos miembros de una formación tanguera.
El piano no funciona únicamente como acompañamiento armónico. Al ser el único instrumento, debe asumir simultáneamente la base grave, el movimiento armónico, la articulación rítmica y los enlaces entre las frases vocales. Su escritura permite abrir o reducir la densidad sin necesidad de añadir nuevas capas instrumentales: cuando Marta deja espacio, el piano puede ocupar el discurso; cuando reaparece la voz, el acompañamiento se repliega para no competir con ella. La interpretación depende, por tanto, mucho más de la interacción entre ambos intérpretes que de una producción de estudio.
Vocalmente, el formato obliga a Marta a apoyarse fundamentalmente en el fraseo, la dinámica y la relación con el piano, en lugar de hacerlo sobre una producción que mantenga un tempo rígido. El tratamiento es claramente más cercano a la interpretación de una canción de repertorio que a su forma habitual de abordar un tema de pop. Las frases se ensanchan en los puntos cadenciales y el acompañamiento sigue esas dilataciones, confirmando que no existe una base preprogramada que obligue a mantener una cuadrícula temporal fija.
También resulta importante el espacio que deja entre las frases. Los silencios y retardos no son vacíos accidentales: forman parte de la construcción expresiva y permiten que determinadas palabras y resoluciones armónicas tengan mayor peso. El piano responde a esos espacios con pequeñas prolongaciones o enlaces antes de la siguiente entrada vocal, estableciendo un diálogo real entre cantante e instrumentista.
El crecimiento de la interpretación tampoco es lineal. La voz pasa de momentos contenidos a otros de mayor proyección, mientras que el piano amplía alternativamente su presencia y vuelve a reducirla. Esa elasticidad explica en parte la gran dispersión que se obtiene al calcular un tempo local: el rubato no constituye una irregularidad de ejecución, sino uno de los principales recursos expresivos de la versión.
En conjunto, la versión de Marta Sánchez de «Nostalgias» conserva la identidad fundamental de tango, pero la reformula mediante un planteamiento estrictamente de piano y voz. El centro tonal se establece con claridad en La menor, mientras que el seguimiento rítmico evidencia una interpretación libre en la que la periodicidad calculada de 123 bpm funciona mejor como subdivisión que como pulso real, siendo más representativa una sensación amplia cercana a los 61–62 bpm.
VERSIONES Y USO EN RECOPILATORIOS
La canción nunca ha sido incluida en ningún álbum, single o recopilatorio oficial de Marta Sánchez, por lo que permanece fuera de su discografía publicada y se considera parte de su material inédito.
| VERSIONES | ISRC | Álbum · Single · Maxi-Single | Duración |
|---|---|---|---|
| «Nostalgias» | – | – | 5:47 |
