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Tema inédito «Amanecer» (2013)

«Amanecer» es un tema inédito grabado en 2013 por la cantante española Marta Sánchez, bajo la producción de Tony Sánchez-Ohlsson. La grabación se realizó mientras buscaba repertorio para su primer álbum como artista independiente, tras finalizar su contrato con el sello Universal Music en 2012.

Tema: Amanecer

ISWC: T-210.061.284-5

Álbum: non-album single

Discográfica: G:Songs AB

Publicación:  Tema inédito no publicado hasta la fecha

INFORMACIÓN GENERAL

«Amanecer» es un tema inédito grabado por Marta Sánchez en 2013, durante una etapa especialmente significativa de su carrera. Tras finalizar su contrato con Universal Music, la cantante comenzó a buscar repertorio para el que sería su primer álbum como artista independiente, un proceso en el que exploró distintas canciones vinculadas al pop europeo. Bajo la producción de Tony Sánchez-Ohlsson, Marta grabó entonces varios temas —«Amanecer», «Abrázame», «Piénsame (Thinking)» y «Elévate»— que finalmente no fueron incluidos en el proyecto que acabaría desarrollando después , pero que permiten entender mejor aquel momento de transición artística.

La canción es una adaptación al español del tema «Break of day», una composición escrita por los suecos Thomas G:son y Peter Lars Boström, dos autores estrechamente vinculados al universo de Eurovisión. La versión en español fue adaptada por Tony Sánchez-Ohlsson, productor y compositor español con una trayectoria muy ligada también al festival y a artistas como Pastora Soler, Edurne, Auryn y Sweet California.

Antes de llegar a la versión que el gran público conocería en la voz de Edurne, «Amanecer» tuvo un recorrido previo marcado por varias posibilidades descartadas. Según contó Ruth Lorenzo en una entrevista recogida por medios de comunicación, el tema habría sido concebido inicialmente para un álbum de la cantante sueca Loreen —ganadora por Suecia de Eurovisión 2012 gracias a la canción «Euphoria»—, quien llegó a grabar la versión original en inglés de «Break of day». Aquella primera vida del tema no llegó a publicarse, pero situaba ya la canción dentro de un imaginario de pop épico, electrónico y emocional, muy próximo al lenguaje escandinavo que dominó buena parte del pop eurovisivo de comienzos de la década de 2010.

En ese recorrido previo también aparece Marta Sánchez. La artista grabó su propia versión en español en 2013, cuando estaba definiendo el sonido de su nueva etapa fuera de Universal Music. Aquella grabación no llegó a formar parte de su álbum independiente posterior, pero no debe entenderse únicamente como un descarte. Más bien documenta una fase de búsqueda: Marta estaba probando materiales, productores y direcciones posibles, abierta a canciones de vocación internacional, arreglos expansivos y estructuras de gran intensidad vocal.

La versión inédita de Marta Sánchez presenta diferencias significativas respecto a la interpretación que Edurne publicaría en 2015, tanto en la letra como en el enfoque vocal y en la construcción dramática. El texto de Marta es más introspectivo y metafórico, con imágenes como «Caí desde ti, corrí hacia mí» o «ausente me vi en mi cuerpo», mientras que la versión de Edurne hace más explícita la historia de abandono mediante frases como «Se fue sin saber que yo sí lo amé» y refuerza una actitud más combativa con «hoy reto al olvido» o «yo no me rindo». También cambia el desenlace emocional: Marta canta «hoy vuelvo contigo», situando en la protagonista la decisión de regresar, mientras Edurne transforma la frase en «hoy vuelves conmigo», proyectando la reconciliación sobre la otra persona. En el plano vocal, los característicos motivos silábicos pasan de «I-e-i-e-a» en Marta a «I-e-i-e-o» en Edurne y adquieren en esta última un papel más reconocible y reiterativo. La maqueta de Marta, además, concede mayor espacio a la progresión dramática, incorpora un fragmento hablado y presenta unos ad-libs, una percusión y un desarrollo del puente diferentes, lo que da como resultado una interpretación más interior, gradual y atmosférica, frente a la versión posterior de Edurne, más directa, compacta y orientada a enfatizar el gancho vocal y la sensación de determinación.

La fuerza de esta versión reside precisamente en el contraste entre el carácter épico de la composición y el tipo de voz que Marta Sánchez aporta al tema. «Amanecer» exige una interpretación amplia, de tensión creciente y gran proyección emocional, y Marta la aborda desde un registro poderoso, con una lectura más grave, adulta y rotunda. Su voz acentúa el componente dramático de la canción y refuerza la sensación de herida abierta que atraviesa la letra. No se trata solo de una maqueta curiosa dentro de su archivo, sino de una interpretación que permite imaginar una vía distinta para el tema.

Finalmente, «Amanecer» acabaría encontrando su destino público en la voz de Edurne. La canción fue lanzada como primer sencillo de su sexto álbum de estudio, Adrenalina, y representó a España en el Festival de Eurovisión 2015, celebrado en Viena en mayo de 2015. Posteriormente, el álbum Adrenalina fue publicado por Sony Music en junio de 2015 e incluyó «Amanecer» como primer corte, junto a una versión sinfónico-coral del tema.

El caso de «Amanecer» ilustra muy bien cómo una canción puede atravesar distintas etapas antes de encontrar su forma definitiva. Pasó por Loreen en su versión en inglés, fue grabada por Marta Sánchez en una etapa de búsqueda artística y terminó convertida en candidatura española para Eurovisión 2015 en la voz de Edurne. En el caso de Marta, su versión conserva un valor especial porque permite asomarse a un camino que pudo haber sido y no fue: una etapa de transición en la que la cantante exploraba un pop europeo más épico, intenso y competitivo, antes de definir finalmente el rumbo de su primer proyecto independiente.

A diferencia de otros temas grabados por Marta Sánchez durante aquella etapa de búsqueda de repertorio, «Amanecer» no fue recuperado oficialmente entre los temas inéditos publicados en el álbum recopilatorio 40 años: 1985-2025. Sí acabarían viendo la luz en ese proyecto canciones como «Abrázame», «Piénsame (Thinking)» y «Elévate», también vinculadas a aquel periodo de trabajo junto a Tony Sánchez-Ohlsson. De este modo, «Amanecer» permanece como una grabación inédita dentro de ese mismo contexto creativo, pero al margen de la selección final de temas rescatados para celebrar las cuatro décadas de trayectoria de la artista. Por la fuerza emocional y la calidad de la interpretación de Marta, permanece no solo la esperanza, sino también el deseo de muchos de sus seguidores de que «Amanecer» sea recuperada y publicada oficialmente algún día, ocupando por fin el lugar que merece dentro de su discografía.

LETRA Y COMPOSICIÓN

La canción fue escrita y compuesta por Antonio Sánchez-Ohlsson, Thomas G:Son y Peter Lars  Boström. La producción del tema estuvo a cargo de Antonio Sánchez-OhlssonThomas G:Son.

La letra de «Amanecer» narra una historia centrada en una separación amorosa que ha dejado a la protagonista emocionalmente vacía y en la necesidad de recuperar a la persona amada para poder reconstruirse. El «amanecer» funciona como la imagen principal de esa recuperación: no representa únicamente la llegada de un nuevo día, sino la posibilidad de volver a sentirse viva después de una ruptura que ha provocado pérdida, desorientación y una profunda sensación de ausencia. Sin embargo, existen diferencias significativas entre la versión inédita grabada por Marta Sánchez en 2013 y la versión finalmente publicada por Edurne en 2015. Aunque ambas conservan el mismo conflicto esencial, los cambios de letra modifican el modo en que se presenta a la protagonista y la evolución de su historia.

La primera estrofa presenta una de las transformaciones más importantes. En la versión de Marta, el comienzo «Caí desde ti / corrí hacia mí / entré y ya no había alma aquí» describe la ruptura desde una perspectiva interior. La protagonista parece intentar refugiarse en sí misma después de separarse de la otra persona, pero descubre que ni siquiera allí encuentra aquello que era antes. La expresión «ya no había alma aquí» convierte la pérdida amorosa en una pérdida de identidad: al desaparecer el otro, también parece haberse vaciado una parte de ella. La versión de Edurne sustituye esa imagen por una narración mucho más concreta: «Se fue sin saber / que yo sí lo amé / se fue sin creer en mí». Ahora existe claramente alguien que abandona la relación y que se marcha sin comprender los verdaderos sentimientos de la protagonista. La ruptura deja de presentarse principalmente como una crisis interior para convertirse en una historia de abandono y malentendido. Además, la repetición de «se fue» establece desde el principio quién ha tomado la decisión de alejarse.

También cambia el modo de expresar el sufrimiento. Marta canta «Perdí la razón / sangraba tu amor / ausente me vi en mi cuerpo». «Sangraba tu amor» convierte el sentimiento en una herida, mientras que «ausente me vi en mi cuerpo» vuelve a introducir una imagen de separación respecto a uno mismo: la protagonista está físicamente presente, pero emocionalmente parece haber desaparecido. Edurne conserva «Perdí la razón», pero modifica el resto por «Sangré tanto amor / que aún hoy siento el vacío». La imagen sigue relacionando amor y herida, aunque de una forma más directa. Ya no es «tu amor» aquello que sangra, sino la propia protagonista quien ha «sangrado» a causa de lo que sintió. El resultado es más inmediato y menos abstracto. Asimismo, «que aún hoy siento el vacío» establece claramente que las consecuencias de la ruptura continúan en el presente.

El preestribillo cambia por completo. Marta canta simplemente «Espacio / vacío», dos palabras que condensan la situación emocional descrita en la estrofa. La ausencia del otro ha dejado literalmente un espacio que nada consigue llenar. Su brevedad intensifica además la sensación de suspensión antes de la entrada del estribillo. En la versión de Edurne aparece «Me lleva / contigo». La formulación es más ambigua, pero desplaza el énfasis desde el vacío hacia la conexión con la persona ausente. En lugar de detenerse únicamente en la falta que ha dejado la separación, la protagonista parece sentir una fuerza emocional que continúa conduciéndola hacia él. Este cambio prepara mejor la actitud más activa que desarrollará posteriormente la versión de 2015.

El estribillo conserva el núcleo fundamental de la canción. «Mi corazón me susurró / a mí no vuelvas sin su amor» convierte al corazón en una especie de conciencia interior que obliga a la protagonista a reconocer aquello que realmente desea. Puede intentar alejarse, olvidar o recomponer su vida, pero emocionalmente no acepta regresar sin recuperar ese amor. El corazón actúa así como una voz íntima que contradice cualquier intento racional de superar la relación.

En la versión de Marta, esta idea desemboca inmediatamente en «Devuélveme el alma en pie / sin ti ya no hay amanecer». Ambas imágenes están estrechamente relacionadas. «El alma en pie» representa la recuperación de una protagonista emocionalmente derrumbada, mientras que el «amanecer» simboliza la posibilidad de volver a empezar. La formulación «sin ti ya no hay amanecer» hace especialmente explícita la dependencia emocional: la llegada de una nueva etapa parece imposible mientras esa persona permanezca ausente. En la versión de Edurne, el primer estribillo queda inicialmente concentrado en «Mi corazón me susurró / a mí no vuelvas sin su amor», reservando el desarrollo del «alma» y el «amanecer» para momentos posteriores. Esta redistribución hace que las imágenes principales de la canción aparezcan de manera más progresiva.

Existe incluso una pequeña diferencia en las vocalizaciones del estribillo. Marta utiliza «I-e-i-e-a», mientras que Edurne canta «I-e-i-e-o». Puede parecer un detalle menor, pero modifica el color expresivo de la canción. En la versión de Edurne, ese motivo tiene un peso más reconocible y enfático dentro del estribillo, casi como la marca sonora del tema. En la versión de Marta, según la propia escritura de la letra, el motivo queda desplazado hacia una vocalización algo distinta, más abierta en la “a”, lo que puede percibirse como un gesto menos redondo y más exhalado, más cercano al lamento que al gancho pop directo. Este cambio no altera el significado de la letra, pero sí evidencia que la adaptación de 2015 afectó también a elementos fonéticos concebidos como parte del gancho melódico.

La segunda estrofa vuelve a mostrar dos maneras diferentes de construir a la protagonista. Marta canta: «Me armé de valor / creí ser más yo / bebí del olvido». Aquí aparece un intento real de superar la ruptura. La protagonista reúne fuerzas, intenta recuperar su identidad y busca refugio en el olvido. Sin embargo, el resultado no funciona. Después reconoce: «Camino al ayer / allá donde estés / hoy vuelvo contigo». Todo el recorrido anterior queda así invertido. Intentó avanzar, pero termina regresando hacia el pasado y hacia la persona que continúa necesitando. Esta parte resulta especialmente importante para comprender la versión de Marta porque desarrolla una contradicción: separarse parecía ofrecerle la posibilidad de «ser más yo», pero finalmente descubre que su deseo sigue orientado hacia el otro. «Bebí del olvido» sugiere además que olvidar fue un intento consciente, casi un remedio utilizado para aliviar el dolor, aunque incapaz de borrar el vínculo.

Edurne elimina prácticamente todo ese proceso y comienza directamente con «Camino al ayer / allá donde estés». Después introduce una variación significativa: «Hoy reto al olvido». Ya no intenta beber del olvido ni utilizarlo para superar la relación; ahora lo desafía. La protagonista de 2015 adquiere así una actitud considerablemente más combativa. Esta transformación se confirma en «Se fue sin saber / que yo no me rindo». La frase recupera el «se fue» de la primera estrofa y construye una continuidad narrativa que no existía del mismo modo en la versión de Marta. El hombre se marchó sin conocer plenamente sus sentimientos, pero ella decide no aceptar pasivamente la pérdida. Frente a la protagonista más introspectiva de 2013, la de 2015 aparece definida por su voluntad de luchar por aquello que todavía considera recuperable.

El segundo estribillo de Edurne incorpora finalmente las imágenes centrales: «Devuélveme el alma en pie / devuélveme el amanecer». La modificación respecto a Marta es pequeña en apariencia, pero significativa. Marta canta «Devuélveme el alma en pie / sin ti ya no hay amanecer», una afirmación que describe su estado de dependencia y desesperanza. Edurne transforma esa idea en una petición directa: «devuélveme el amanecer». El amanecer deja de ser simplemente algo que no existe en ausencia del amado y pasa a ser algo que puede recuperarse.

La versión de Marta incluye después un breve fragmento hablado: «Mi corazón me susurró / a mí no vuelvas sin su amor / devuélveme el alma en pie / sin ti ya no hay amanecer». La utilización de la voz hablada refuerza el carácter interior del texto. Parece casi una verbalización de los pensamientos de la protagonista, como si estuviera repitiéndose a sí misma la conclusión a la que ha llegado. Este recurso resulta coherente con el carácter más introspectivo que domina toda su versión. Este pasaje desaparece de la letra de Edurne, lo que contribuye a una construcción más directa y menos reflexiva. La versión de 2015 concentra su progresión en el canto y en la repetición de las ideas fundamentales, sin introducir ese momento de monólogo interior.

También resulta revelador el cambio producido en el puente. Marta canta «Hoy vuelvo contigo, contigo, contigo». La frase expresa una decisión personal: después de intentar olvidarlo, finalmente ella regresa. El recorrido argumental queda así cerrado de manera lógica: se alejó, intentó reconstruirse, comprobó que seguía necesitándolo y decide volver. Edurne modifica la frase por «Hoy vuelves conmigo». El desplazamiento verbal cambia incluso quién realiza el movimiento. Ya no es únicamente la protagonista quien vuelve hacia él, sino que imagina o afirma que él regresará con ella. Este cambio encaja con la actitud decidida introducida anteriormente mediante «yo no me rindo»: la protagonista deja de limitarse a regresar hacia el amor perdido y empieza a proyectar una reconciliación en la que también la otra persona vuelve.

El estribillo final reúne definitivamente todas las ideas de la versión de Edurne: el corazón que exige recuperar ese amor, el alma que debe ponerse nuevamente en pie y el amanecer que necesita regresar. La repetición intensifica el carácter de súplica, pero también la determinación adquirida durante la segunda mitad de la canción.

La diferencia esencial entre ambas letras reside, por tanto, en la caracterización de la protagonista. En la versión inédita de Marta Sánchez de 2013, «Amanecer» presenta un recorrido marcadamente interior. La protagonista se siente vacía, llega a verse «ausente» dentro de su propio cuerpo, intenta recuperar su identidad y beber «del olvido», pero finalmente comprende que no consigue avanzar sin recuperar el amor perdido. Su historia es la de alguien que trata de separarse y termina aceptando que desea volver. La versión de Edurne de 2015 convierte esa experiencia en una narración algo más directa y determinada. Desde el comienzo se establece que él «se fue» sin comprender cuánto era amado. Ella continúa sufriendo, pero progresivamente adopta una posición más activa: «reto al olvido», «yo no me rindo» y finalmente «hoy vuelves conmigo». De este modo, el sentimiento de vacío sigue siendo fundamental, pero la protagonista ya no aparece únicamente dominada por la ausencia, sino impulsada por la voluntad de recuperar aquello que ha perdido.

En conjunto, las dos versiones de «Amanecer» parten de la misma idea —la imposibilidad de sentirse completa después de perder un amor—, pero construyen dos recorridos emocionales ligeramente diferentes. Marta Sánchez desarrolla una letra más introspectiva, metafórica, dramática y centrada en la pérdida de identidad, mientras que Edurne presenta una historia más narrativa, directa y combativa, en la que el abandono inicial termina enfrentándose con una declaración explícita de resistencia. El corazón, el alma, el vacío y el amanecer permanecen como imágenes fundamentales en ambas, pero los cambios introducidos entre 2013 y 2015 transforman el sentido del desenlace: Marta decide regresar; Edurne espera que sea el amor perdido quien vuelva con ella.

En el plano musical, la versión de «Amanecer» de Marta Sánchez se sitúa dentro del pop épico de producción electrónica, a medio camino entre la balada de gran formato y el electropop. La composición combina una pulsación regular relativamente rápida con un fraseo vocal amplio y una sensación de medio tiempo que evita que el tema funcione como una pieza de baile convencional. El arreglo está concebido mediante una acumulación progresiva de capas: comienza con una textura mucho más contenida, amplía gradualmente el espectro y la intensidad y reserva su mayor densidad para los estribillos y, especialmente, para el tramo final. Ese crecimiento es uno de los elementos esenciales de la canción y contribuye al carácter dramático de la interpretación de Marta.

El seguimiento de pulsos realizado sitúa el tempo principal en torno a 126,05 bpm. La cifra es estable y corresponde al nivel de subdivisión que organiza efectivamente la producción. No obstante, por la amplitud del fraseo y la disposición de los acentos, determinados pasajes pueden percibirse también en medio tiempo, alrededor de 63 bpm. Ambas lecturas describen niveles distintos de la misma organización métrica y no constituyen tempos diferentes. La organización métrica es compatible con un compás de 4/4, sin cambios métricos significativos.

El análisis cromático ofrece un resultado especialmente claro. El centro tonal global se sitúa en Mi bemol menor. Como segunda posibilidad aparece Mi bemol mayor, aunque con una puntuación considerablemente inferior, seguida por regiones relacionadas como Sol bemol mayor y Si bemol. El predominio del modo menor puede considerarse, por tanto, sólido. El estudio por bloques confirma además una notable estabilidad de Mi bemol menor durante prácticamente toda la canción. En los primeros minutos aparecen alternativamente perfiles próximos —sobre todo La bemol menor, Si bemol y Sol bemol mayor—, pero ninguno desplaza de forma sostenida el centro principal. En los últimos compases aumenta el peso del perfil de Mi bemol mayor, lo que introduce una luminosidad armónica perceptible en la conclusión. Sin una reducción armónica o una partitura no sería riguroso afirmar que se produce una modulación completa al paralelo mayor; lo que sí puede demostrarse es un incremento de las alturas compatibles con ese color modal en la sección final.

La instrumentación es precisamente el terreno en el que más cautela exige esta grabación. No existen créditos instrumentales publicados de la maqueta de Marta, y no se puede determinar si un sonido procede de un instrumento acústico concreto, de un sintetizador, de una muestra o de una combinación de ellos. Lo que sí permite establecer el análisis del máster es la existencia de una base armónica sostenida de carácter electrónico, formada por capas de teclado o sintetizador, una capa grave que cumple la función de bajo, una base percutiva de producción electrónica y diferentes elementos de transición y efectos de estudio. Estas categorías describen funciones y familias tímbricas audibles; no permiten atribuirlas a músicos concretos ni identificar con certeza el dispositivo utilizado.

Las capas armónicas son especialmente importantes. No se comportan como un único instrumento acompañante claramente aislable, sino como una textura progresivamente más densa, formada por sonidos sostenidos y amplios que ocupan buena parte del espectro medio. En determinados momentos poseen un carácter próximo a un pad sintético u orquestal, pero, precisamente porque se trata de una mezcla sin créditos y posiblemente sin finalizar, no resulta correcto convertir esa semejanza tímbrica en una afirmación de que exista una sección real de cuerdas. Tampoco puede demostrarse con suficiente seguridad la presencia de un piano acústico.

El registro grave presenta una línea estable que cumple inequívocamente la función de bajo, especialmente cuando entra la producción completa. Sin embargo, el máster no permite establecer si procede de un bajo eléctrico, un sintetizador de bajo o una combinación de ambos. Por ello, la formulación técnicamente más segura es hablar de una capa grave o línea de bajo integrada en la producción, sin atribuirle un instrumento físico concreto.

La percusión sí desempeña una función estructural evidente. Se perciben golpes graves que fijan el pulso y ataques más agudos que articulan la subdivisión, especialmente en las secciones de mayor intensidad. Por su regularidad, tratamiento y homogeneidad tímbrica resulta apropiado hablar de percusión electrónica o procesada dentro de la producción, pero no puede determinarse a partir de esta mezcla si cada sonido procede de una caja de ritmos, muestras de batería acústica o una combinación de fuentes. No existen créditos que permitan afirmar la intervención de un baterista.

La voz de Marta constituye el elemento central del arreglo. Las estrofas comienzan desde una emisión relativamente contenida, con atención al texto y una colocación que permite conservar intimidad pese a la creciente densidad instrumental. El ascenso hacia los estribillos va acompañado de una ampliación progresiva de la intensidad y del registro dinámico.El fragmento hablado introduce un contraste particularmente eficaz. Al desaparecer temporalmente el canto plenamente proyectado y pasar «Mi corazón me susurró…» a una declamación más cercana al habla, la producción crea un descenso de tensión antes del tramo final. El posterior «Hoy vuelvo contigo» restablece el crecimiento y conduce directamente hacia el último estribillo. Desde una perspectiva formal, ese contraste impide que la sucesión de estribillos resulte lineal y prepara el clímax de la canción.

La interpretación de Marta se beneficia especialmente de esta arquitectura. Su voz posee suficiente peso y proyección para sostener el crecimiento sin quedar absorbida por las capas del arreglo. En los pasajes de mayor intensidad aumenta la apertura de la emisión y utiliza una sonoridad más expansiva, mientras que en las estrofas conserva una articulación más contenida. La oposición entre ambos registros expresivos es esencial: la fuerza del último tercio funciona porque la interpretación no comienza ya en su máxima intensidad.

En conjunto, la versión inédita de «Amanecer» grabada por Marta Sánchez puede definirse como una pieza de pop épico y electrónico de gran desarrollo dinámico, construida sobre un tempo cercano a 126 bpm, compás de 4/4 y un centro tonal firmemente establecido en Mi bemol menor. La grabación combina una base armónica electrónica y sostenida, una función de bajo, percusión procesada y una producción vocal progresivamente más densa, pero la ausencia de créditos impide convertir esas funciones en una lista de instrumentos físicos o de intérpretes concretos. Precisamente por tratarse de una maqueta, su interés reside también en mostrar una fase previa de la composición: una versión ya estructuralmente sólida y vocalmente muy definida, pero todavía sin la documentación ni el acabado técnico que permitirían describir con certeza absoluta cada elemento instrumental de la producción.

VERSIONES Y USO EN RECOPILATORIOS

La canción nunca ha sido incluida en ningún álbum, single o recopilatorio oficial de Marta Sánchez, por lo que permanece fuera de su discografía publicada y se considera parte de su material inédito.

VERSIONESISRCÁlbum · Single · Maxi-SingleDuración
«Amanecer»3:38

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