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Tema inédito «Somewhere over the rainbow» con Pastora Soler (2025)

«Somewhere Over the Rainbow» es un tema inédito grabado en 2025 por la cantante española Marta Sánchez junto a Pastora Soler, especialmente para el concierto 20 años de amor, celebrado con motivo del Madrid Orgullo (MADO 2025). La actuación se emitió en TVE 2 el 6 de julio de 2025, dentro de un espectáculo organizado para conmemorar el vigésimo aniversario de la aprobación del matrimonio igualitario en España.

Tema: Somewhere over the rainbow

ISWC: T-070.159.949-6

Álbum: non-album single

Tipo de grabación: En estudio

Canal de televisión: Televisión Española (TVE 2)

Programa de televisión: 20 años de amor

Fecha de emisión: 6 de julio de 2025

Publicación: Tema inédito no publicado hasta la fecha

INFORMACIÓN GENERAL

El 6 de julio de 2025, Marta Sánchez y Pastora Soler interpretaron a dúo «Somewhere over the rainbow», una de las canciones más emblemáticas de la historia del cine musical, durante el concierto especial 20 años de amor, celebrado en la Plaza de España de Madrid y emitido por TVE 2 con motivo del Madrid Orgullo (MADO 2025). La actuación recuperó una composición popularizada en 1939 por Judy Garland, cuyo mensaje de esperanza y deseo de alcanzar un mundo mejor adquiría un significado especial dentro de una celebración dedicada al vigésimo aniversario de la aprobación del matrimonio igualitario en España.

«Somewhere over the rainbow», conocida habitualmente como «Over the rainbow» y cuyo título puede traducirse como «En algún lugar más allá del arcoíris», fue compuesta por Harold Arlen, con letra de Edgar Yipsel Harburg, conocido profesionalmente como E. Y. Harburg. Arlen, pianista y compositor estadounidense, desarrolló una extensa trayectoria en Broadway y Hollywood, creando canciones que se convertirían en clásicos de la música popular. Por su parte, Harburg destacó como letrista por su capacidad para combinar imágenes poéticas con mensajes relacionados con la esperanza, la libertad y las aspiraciones humanas.

La canción fue escrita especialmente para la película musical El mago de Oz (The Wizard of Oz), dirigida por Victor Fleming y estrenada en 1939 por Metro-Goldwyn-Mayer. Su primera intérprete fue Judy Garland, que encarnaba a Dorothy Gale, una joven de Kansas que sueña con escapar de la monotonía de su entorno y descubrir un lugar donde sus deseos puedan hacerse realidad. En una de las escenas más recordadas de la película, Dorothy interpreta «Over the rainbow» mientras imagina un mundo situado más allá del arcoíris, donde los problemas desaparecen y los sueños encuentran la posibilidad de cumplirse. La composición se convirtió así en uno de los principales símbolos musicales de la película y contribuyó decisivamente a la popularidad internacional de Garland.

La primera grabación de «Over the rainbow» se realizó para la producción cinematográfica en 1938, con el acompañamiento de la orquesta de los estudios MGM. Posteriormente, Garland registró una versión comercial el 28 de julio de 1939, acompañada por la orquesta de Victor Young. Esta grabación fue publicada por Decca Records en septiembre de aquel año, en un disco que incluía «The Jitterbug» en la cara B. En 1940, la misma interpretación se incorporó al álbum The Wizard of Oz, una colección de cuatro discos editada por Decca con nuevas grabaciones de las canciones de la película. Conviene distinguir esta edición de la banda sonora cinematográfica, ya que la versión comercial fue grabada expresamente para el mercado discográfico y no corresponde al registro utilizado en la película.

«Over the rainbow» obtuvo el Óscar a la mejor canción original en la ceremonia de 1940, consolidándose como una de las composiciones más reconocidas del cine estadounidense. Con el paso de los años, fue interpretada por numerosos artistas de diferentes estilos, entre ellos Ella Fitzgerald, Frank Sinatra, Barbra Streisand, Eva Cassidy e Israel Kamakawiwoʻole, cuya adaptación publicada en 1993 alcanzó una notable difusión internacional. La capacidad de la canción para expresar sentimientos universales permitió que trascendiera su origen cinematográfico y se incorporara al repertorio habitual de conciertos, homenajes y celebraciones.

Ochenta y seis años después de su estreno cinematográfico, Marta Sánchez y Pastora Soler recuperaron «Somewhere over the rainbow» para 20 años de amor, un concierto especial organizado con motivo de la clausura del MADO 2025. El espectáculo estaba dedicado a conmemorar los veinte años de la aprobación del matrimonio igualitario en España, una de las principales conquistas legislativas del movimiento LGTBIQ+ en el país.

El concierto 20 años de amor estuvo presentado por Ruth Lorenzo e Inés Hernand y reunió a artistas de diferentes generaciones y estilos musicales. Entre los participantes figuraban Ana Torroja, Marta Sánchez, Pastora Soler, Rozalén, Soraya Arnelas, María Peláe, Falete, Nebulossa, Samantha Hudson, Luis Miguélez, Jedet y JJ, entre otros intérpretes. El espectáculo formaba parte de la programación de clausura del Orgullo de Madrid y buscaba recordar los avances conseguidos durante las dos décadas anteriores, al tiempo que mantenía presente la importancia de continuar defendiendo los derechos del colectivo.

Para su participación, Marta Sánchez y Pastora Soler prepararon una versión que recuperaba la composición original de Harold Arlen y E. Y. Harburg, popularizada por Judy Garland en la película El mago de Oz (1939). Aunque conservaba la letra y la identidad melódica de la obra original, la adaptación presentaba una estructura modificada, con repeticiones y una reorganización de algunas estrofas, además de unos arreglos musicales renovados que otorgaban especial protagonismo a las voces de ambas cantantes.

LETRA Y COMPOSICIÓN

La letra de «Somewhere over the rainbow» narra una historia centrada en la esperanza, los sueños y el deseo de encontrar un lugar donde sea posible alcanzar la felicidad y dejar atrás las preocupaciones. A través de imágenes relacionadas con el arcoíris, el cielo y la naturaleza, la protagonista imagina un mundo diferente de aquel en el que vive, un espacio idealizado donde los problemas desaparecen y los deseos pueden hacerse realidad. La canción transmite una mezcla de ilusión, nostalgia y anhelo de libertad, mostrando cómo la imaginación puede convertirse en un refugio frente a las dificultades de la vida cotidiana.

La primera estrofa introduce ese mundo imaginario mediante «Somewhere over the rainbow, way up high» —En algún lugar más allá del arcoíris, muy arriba—. El arcoíris aparece como una frontera simbólica entre la realidad conocida y un lugar extraordinario, aparentemente inalcanzable. La expresión «There’s a land that I heard of, once in a lullaby» —Existe una tierra de la que oí hablar una vez en una canción de cuna— relaciona ese destino con los recuerdos y las fantasías de la infancia. La referencia a una nana aporta ternura y sugiere que la protagonista conserva la esperanza de encontrar aquel mundo maravilloso que imaginaba cuando era pequeña.

La descripción continúa con «Somewhere over the rainbow, skies are blue» —En algún lugar más allá del arcoíris, los cielos son azules—, una imagen que representa la tranquilidad y la ausencia de dificultades. El cielo despejado contrasta simbólicamente con las preocupaciones que forman parte de la realidad de la protagonista. Cuando añade «And the dreams that you dare to dream, really do come true» —Y los sueños que te atreves a soñar realmente se hacen realidad—, la canción introduce una de sus ideas principales: la esperanza de que incluso los deseos más difíciles puedan cumplirse. La expresión «te atreves a soñar» resulta especialmente significativa, porque presenta la capacidad de imaginar un futuro mejor como un acto de ilusión y valentía.

La siguiente parte profundiza en ese deseo mediante «Someday I’ll wish upon a star» —Algún día pediré un deseo a una estrella—. La imagen recupera una tradición asociada a los cuentos infantiles, en los que las estrellas representan la posibilidad de que los deseos se hagan realidad. La protagonista imagina que, después de formular su petición, despertará en un lugar donde las nubes hayan quedado muy lejos. Esta transformación del paisaje simboliza su deseo de abandonar las preocupaciones y comenzar una vida más tranquila, lejos de aquello que le provoca tristeza o incertidumbre.

La expresión «Where troubles melt like lemon drops» —Donde los problemas se derriten como caramelos de limón— introduce una comparación especialmente delicada. Las dificultades aparecen representadas como algo que puede deshacerse y desaparecer con facilidad, en contraste con el peso que suelen tener en la vida real. La referencia a los tejados y las chimeneas sitúa ese mundo imaginario por encima de los espacios cotidianos, reforzando la idea de que la protagonista desea elevarse más allá de sus circunstancias. La imagen combina así la fantasía infantil con una aspiración profundamente humana: encontrar un lugar donde las preocupaciones dejen de condicionar la existencia.

La repetición del pasaje dedicado a las nubes y a los problemas que desaparecen adquiere especial importancia en esta adaptación. Al recuperar esas imágenes antes de introducir la referencia a los pájaros, la canción insiste en el deseo de alcanzar un estado de tranquilidad y bienestar. La expresión «That’s where you’ll find me» —Allí es donde me encontrarás— presenta ese lugar imaginario como el destino al que la protagonista aspira a llegar. Ya no se trata únicamente de un paisaje hermoso, sino de un espacio en el que espera encontrar la felicidad que parece faltarle en su realidad.

El estribillo introduce una nueva imagen de libertad mediante «Somewhere over the rainbow, bluebirds fly» —En algún lugar más allá del arcoíris, vuelan los pájaros azules—. Los pájaros representan la capacidad de desplazarse sin las limitaciones que afectan a las personas y de alcanzar lugares que parecen inaccesibles. La pregunta «Birds fly over the rainbow, why then, oh why can’t I?» —Los pájaros vuelan más allá del arcoíris, entonces, ¿por qué, oh, por qué no puedo hacerlo yo?— expresa la frustración de la protagonista ante la distancia que separa sus deseos de la realidad. No comprende por qué aquello que imagina con tanta intensidad continúa estando fuera de su alcance.

La recuperación de los primeros versos después del estribillo devuelve la atención al mundo idealizado que había presentado al comienzo. La protagonista vuelve a imaginar aquel lugar situado más allá del arcoíris, del que había oído hablar en una canción de cuna. Esta repetición refuerza la permanencia de sus sueños y muestra que, a pesar de las dificultades, continúa aferrándose a la esperanza de alcanzarlos. La canción no describe un viaje real hacia ese destino, sino una aspiración que permanece viva a través de la imaginación.

La última frase, «If happy little bluebirds fly beyond the rainbow, why, oh why can’t I?» —Si los pequeños pájaros azules y felices vuelan más allá del arcoíris, ¿por qué, oh, por qué no puedo hacerlo yo?—, recupera la pregunta sobre la libertad y deja la historia sin una respuesta definitiva. La protagonista contempla la posibilidad de una vida mejor, pero todavía no ha conseguido abandonar las limitaciones de su realidad. Esta conclusión introduce una nota de melancolía dentro del tono esperanzador de la composición, ya que el deseo de alcanzar la felicidad permanece sin cumplirse.

«Somewhere over the rainbow» presenta, en definitiva, una reflexión sobre la capacidad de los sueños para mantener viva la esperanza incluso cuando la realidad resulta difícil. A través de un lenguaje sencillo y de imágenes procedentes de la fantasía infantil, la canción expresa el deseo universal de encontrar un lugar donde desaparezcan el sufrimiento, las preocupaciones y las limitaciones personales. El arcoíris se convierte en el símbolo de ese mundo ideal, mientras que los pájaros representan la libertad necesaria para alcanzarlo. La composición mantiene así un equilibrio entre la ilusión y la nostalgia, recordando que imaginar una vida mejor puede ser una forma de afrontar las dificultades, aunque el camino para convertir esos sueños en realidad todavía permanezca abierto.

En el plano musical, «Somewhere over the rainbow» se sitúa dentro de la balada pop de tratamiento orquestal, con una evolución hacia el pop electrónico bailable, construida a partir del célebre estándar cinematográfico «Over the rainbow». La versión de Marta Sánchez y Pastora Soler conserva la amplitud melódica y el carácter emotivo de la obra, pero los adapta a un arreglo contemporáneo que combina sonoridades orquestales, recursos propios de la balada pop y una base rítmica electrónica. La principal particularidad de esta interpretación reside en su transformación progresiva: comienza con una atmósfera solemne, dominada por las voces y el acompañamiento armónico, y evoluciona hacia una sección de mayor intensidad, articulada mediante percusión electrónica y sintetizadores.

El análisis rítmico realizado detecta una pulsación predominante de aproximadamente 117,45 bpm. Sin embargo, esta cifra debe interpretarse teniendo en cuenta la evolución del acompañamiento. Durante la primera parte, la ausencia de una batería continua y la amplitud de las frases vocales favorecen una percepción de medio tiempo, cercana a 58,73 bpm. Esta sensación cambia cuando entra la base electrónica, ya que los golpes regulares de percusión hacen mucho más reconocible la pulsación de 117,45 bpm. No se trata necesariamente de una aceleración real del tempo, sino de un cambio en la manera de organizar y hacer perceptible el ritmo. El arreglo pasa de una balada de pulso amplio a una sección bailable que mantiene una relación directa con la velocidad detectada inicialmente.

La organización métrica es compatible con un compás cuaternario de 4/4, especialmente reconocible durante la segunda mitad. En la introducción y en las primeras intervenciones vocales, la métrica queda parcialmente disimulada por la libertad del fraseo y por la ausencia de una acentuación percusiva continua. Posteriormente, la entrada del bombo, los golpes de caja y las subdivisiones agudas de percusión establece una estructura rítmica más regular.

Desde el punto de vista tonal, el análisis cromático identifica La bemol mayor como tonalidad predominante de la interpretación, con presencia de acordes y regiones armónicas relacionados con Do menor y Fa menor. Aunque la tonalidad principal se mantiene estable durante buena parte de la grabación, aparecen pasajes en los que aumenta el protagonismo de estas tonalidades próximas, especialmente de Fa menor, su relativo menor. Estas variaciones introducen contraste y enriquecen el desarrollo armónico sin que pueda confirmarse una modulación permanente, ya que la interpretación recupera claramente el centro tonal de La bemol mayor en su tramo final.

Formalmente, la grabación conserva los principales materiales melódicos de la composición original, aunque los reorganiza mediante un tratamiento instrumental que introduce contrastes más acusados que los de una balada convencional. La interpretación comienza con una introducción instrumental de carácter orquestal y coral, en la que los sonidos sostenidos, las figuras agudas de teclado y los acentos graves establecen una atmósfera solemne. Durante los siguientes pasajes aumenta gradualmente la intensidad de las voces, mientras que el acompañamiento mantiene una función fundamentalmente armónica. La transición más evidente aparece cuando una intervención instrumental de mayor actividad prepara la entrada de la base electrónica.

A partir de ese momento, la interpretación adquiere un carácter considerablemente más rítmico. La batería electrónica y el bajo establecen un acompañamiento regular sobre el que se recuperan fragmentos de la melodía original. La densidad instrumental aumenta durante las repeticiones y el desarrollo vocal se hace más enérgico, con una articulación adaptada a la nueva pulsación. En el último tramo, las cantantes retoman las frases más reconocibles de la canción y amplían su intensidad hasta alcanzar el principal clímax vocal. Finalmente, la base rítmica deja de ocupar el primer plano y el arreglo recupera sonoridades orquestales para acompañar las últimas notas sostenidas y la resolución final. La estructura se construye, por tanto, mediante una alternancia entre desarrollo melódico, crecimiento dinámico y transformación rítmica.

En cuanto a la instrumentación, comienza con un conjunto de texturas de sonoridad orquestal, perceptibles desde los primeros segundos. En el registro medio y agudo aparecen capas sostenidas que recuerdan a instrumentos de cuerda, junto con sonidos más brillantes que acentúan determinadas notas y cambios armónicos. El tratamiento de estos elementos recuerda al acompañamiento de una producción cinematográfica, con una distribución del sonido en diferentes registros y una utilización de contrastes entre notas sostenidas y ataques breves. No obstante, la escucha del máster no permite establecer con certeza si estas capas proceden de una orquesta y un coro grabados o de bibliotecas de sonidos y sintetizadores. Por esa razón, resulta más riguroso hablar de sonoridades orquestales y corales, sin asignarlas a conjuntos instrumentales específicos.

En las primeras secciones vocales también se distingue un acompañamiento de teclado con sonoridad pianística, que contribuye a definir los acordes y a sostener las frases melódicas. Su intervención queda integrada en una textura de sonidos prolongados, de modo que la armonía se mantiene presente sin imponer un patrón rítmico especialmente marcado. A medida que aumenta la intensidad, las capas de acompañamiento adquieren mayor densidad y aparecen refuerzos tímbricos que acentúan los cambios entre frases. No es posible determinar exclusivamente a partir de esta mezcla si el sonido pianístico procede de un piano acústico, un instrumento digital o muestras programadas. La identificación debe limitarse a su timbre y a la función armónica que desempeña.

El registro grave cumple igualmente una función importante. Durante la parte inicial aparecen sonidos graves que sostienen los acordes y refuerzan determinados acentos, aunque todavía no se percibe una línea de bajo con el protagonismo que adquirirá posteriormente. En la sección electrónica, por el contrario, la función de bajo se vuelve mucho más definida y rítmica, estableciendo una relación directa con los golpes del bombo y proporcionando continuidad al acompañamiento. Su timbre resulta compatible con un bajo de síntesis o con una fuente procesada electrónicamente, pero el archivo no permite identificar con certeza el instrumento o dispositivo utilizado.

La percusión electrónica constituye uno de los elementos más característicos del arreglo. Aunque en la introducción existen acentos aislados y sonidos transitorios, la batería no adquiere una presencia continua hasta la transición instrumental. En ese momento se distinguen golpes graves de bombo, ataques más secos de caja o sonidos equivalentes y elementos agudos de percusión que articulan las subdivisiones del pulso. La repetición regular de estos componentes permite reconocer un patrón propio del pop electrónico bailable. A diferencia de la primera parte, donde el ritmo depende principalmente del fraseo vocal y de la sucesión armónica, la segunda establece una base instrumental constante que impulsa el desarrollo de la canción. No existe información suficiente para identificar una batería acústica convencional como fuente de estos sonidos; su carácter tímbrico y su regularidad son compatibles con una producción electrónica.

Los sintetizadores participan también en esta transformación. Además de las capas sostenidas de la introducción, durante la sección rítmica aparecen sonidos electrónicos más definidos, encargados de reforzar la armonía y de aportar brillo a la textura instrumental. Algunos presentan ataques breves, mientras que otros prolongan las notas y llenan el espacio entre las frases vocales. Su combinación con la batería y el bajo modifica considerablemente el carácter de la interpretación, aunque las voces continúan ocupando el primer plano. En los últimos compases, los sonidos de carácter orquestal vuelven a adquirir relevancia y sirven de enlace entre la sección bailable y la resolución vocal.

La principal riqueza interpretativa de la grabación se encuentra en las voces de Marta Sánchez y Pastora Soler. La disposición en dueto permite alternar dos maneras de abordar una melodía que exige amplitud de registro, control de la respiración y capacidad para mantener notas prolongadas. Durante las primeras estrofas, las voces adquieren protagonismo de forma sucesiva, lo que facilita apreciar las diferencias de timbre y fraseo. Posteriormente, las intervenciones se hacen más intensas y aparecen momentos de coincidencia vocal que refuerzan los principales puntos de tensión melódica. El acompañamiento responde a esta evolución, aumentando su densidad en las secciones de mayor proyección.

Marta Sánchez utiliza un fraseo de carácter pop, con una articulación relativamente definida y una atención especial al desarrollo melódico de cada frase. En los pasajes de menor intensidad, la emisión se mantiene contenida y permite que las palabras se integren en una línea vocal fluida. Conforme avanza la interpretación, aparecen prolongaciones de notas, variaciones ornamentales y un aumento de la intensidad que acompaña el crecimiento instrumental. En la sección rítmica, el fraseo se adapta a la mayor regularidad del pulso, aunque conserva la amplitud de las notas características de la canción.

Pastora Soler aporta un tratamiento vocal más expansivo, especialmente perceptible en las notas sostenidas y en la utilización del vibrato. Su intervención aprovecha las frases de mayor duración para desarrollar cambios graduales de intensidad y ornamentaciones melódicas. En los registros agudos, la voz adquiere una mayor proyección, mientras que los finales de determinadas frases incorporan prolongaciones que refuerzan su carácter expresivo. Estos recursos resultan especialmente adecuados para una composición como «Over the rainbow», cuya melodía combina grandes saltos interválicos con pasajes que requieren mantener una línea continua.

El interés del dueto reside principalmente en el contraste tímbrico y en la distribución progresiva de las intervenciones vocales. La alternancia inicial permite presentar la melodía desde dos perspectivas interpretativas diferentes, mientras que los pasajes compartidos introducen una mayor densidad sonora. Cuando las voces coinciden, la superposición de registros refuerza la intensidad de los momentos culminantes. La instrumentación acompaña este proceso: primero deja espacio a las intervenciones individuales y posteriormente incorpora una base más completa, de manera que el crecimiento vocal coincide con la transformación del arreglo.

Resulta igualmente significativo el tratamiento de las ornamentaciones. Las intérpretes introducen melismas, variaciones rítmicas y prolongaciones de notas que modifican determinadas frases sin hacer irreconocible la melodía original. En las primeras secciones, estos recursos aparecen integrados en un fraseo relativamente libre, mientras que durante la parte electrónica se combinan con una pulsación instrumental mucho más marcada. La última sección concentra algunos de los momentos de mayor exigencia vocal, especialmente en las notas agudas sostenidas y en las prolongaciones que anteceden a la resolución final. El arreglo reserva así la mayor expansión expresiva para el desenlace.

En conjunto, «Somewhere over the rainbow» puede definirse como una balada pop de tratamiento orquestal que evoluciona hacia el pop electrónico bailable, construida sobre un centro tonal predominante en La bemol mayor y una pulsación detectada de aproximadamente 117,45 bpm, percibida inicialmente a medio tiempo, alrededor de 58,73 bpm. El acompañamiento combina teclados de sonoridad pianística, capas orquestales y corales, una función grave de bajo, sintetizadores y una base de percusión electrónica cuya presencia aumenta notablemente en la segunda mitad.

VERSIONES Y USO EN RECOPILATORIOS

La canción nunca ha sido incluida en ningún álbum, single o recopilatorio oficial de Marta Sánchez, por lo que permanece fuera de su discografía publicada y se considera parte de su material inédito.

VERSIONESISRCÁlbum · Single · Maxi-SingleDuración
«Somewhere over the rainbow» con Pastora Soler––3:41

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